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Rin Tin Tin


Muchos no sabrán de qué trata este título. Incluso en mi caso es solo un recuerdo de la infancia donde el blanco y negro del televisor a válvulas me acercaban a cintas que ya contaban con muchos años de haberse realizado.
Se trata de la historia de un cachorro de pastor alemán, que cerca de la muerte, fue descubierto y se ha hecho mundialmente famoso. Esta historia de la Primera Guerra Mundial muestra que una reunión casual puede cambiar el destino de hombres y animales por igual.
Fue el 15 de septiembre de 1918, justo después del éxito de la Batalla de Saint-Mihiel. El cabo Lee Duncan, artillero aéreo del Servicio Aéreo del Ejército de EE. UU., fue enviado a la pequeña aldea francesa de Flirey para encontrar un aeródromo adecuado para el 135 ° Escuadrón Aereo.
El área había sido bombardeada y, mientras la exploraba, Duncan encontró una perrera severamente dañada en la que había un perro pastor alemán muriendo de hambre con una camada de cinco cachorros. Los ojos de sus crías seguían cerrados.
Duncan rescató a los perros y los llevó a su unidad. Cuando los cachorros comenzaron a alimentarse solos, le dio a la madre a un oficial, y otros soldados tomaron tres de la litera. Duncan se guardó para él dos cachorros, un macho y una hembra.


Él consideraba a estos perros sus amuletos de la buena suerte. Llamó a los perros Rin Tin Tin y Nanette en honor a un par de muñecas que eran talismanes de la suerte en Francia en ese momento. Estas muñecas representaban a una pareja amorosa que, según los soldados, sobrevivió al bombardeo.
Muchas familias confeccionaron estas muñecas a mano y se las dieron a los hombres que fueron a pelear. Los niños franceses a menudo se los regalaban a los soldados estadounidenses.
A Duncan le encantaba la raza de pastor alemán. Antes de la guerra, había planeado criar y entrenar a esos perros en Estados Unidos.
Al final de la guerra en 1919, cargó a los perros en un barco que los trajo a los Estados Unidos. Mientras estaba en Long Island bajo la custodia temporal de la criadora de perros de la policía, la Sra. Leo Wanner, a Nanette le diagnosticaron neumonía y pronto murió.
Como reemplazo, la criadora le dio a Duncan otra hembra de pastor alemán, a la que llamó Nanette II.


De vuelta en Los Ángeles, Duncan decidió enseñarle varios trucos a Rin Tin Tin. Pronto tuvo la idea de que su amado perro era tan talentoso que podría ganar varios premios valiosos. Esto ayudaría a Rin Tin Tin y Nanette II a convertirse en cotizados animales reproductores.
En 1922, Duncan, junto con otros criadores de perros pastores alemanes, fundó su club en Los Ángeles.
En la primera presentación, el público no quedó impresionado por las habilidades de Rin Tin Tin. Sin embargo, lo peor estaba por venir. Al regresar a casa, Duncan caminaba junto a un camión desde el cual un pesado paquete de periódicos cayó inesperadamente sobre el perro, rompiéndose la pata delantera.


Después de nueve meses de cuidados, la pata se curó y Rin Tin Tin se convirtió en parte de un nuevo espectáculo de pastores alemanes en Los Ángeles. Pronto aprendió a saltar desde gran altura. Tanto que en la exposición canina, dio un salto ganador de 11 pies y 9 pulgadas (3,58 metros). El salto fue filmado en cámara lenta  por  Charley Jones.
Después de ver a su perro filmado, Duncan decidió que Rin Tin Tin podría tener éxito en la actuación en películas. Más tarde escribió: "Estaba tan entusiasmado con la idea de la película que me encontré pensando en ella día y noche".
Como dice el famoso dicho: "El que busca no encuentra, pero el que no busca será encontrado". En 1922, Duncan tuvo la suerte de estar en el lugar correcto en el momento correcto.


El lugar correcto era en el estudio cinematográfico Warner Brothers que, en ese momento, había sufrido pérdidas y estaba al borde de la bancarrota. Intentaban filmar una escena con la participación de un lobo atemorizante. Duncan aprovechó la oportunidad y sugirió reemplazar al lobo con su perro.
Como resultado, la película El hombre del río del infierno fue un gran éxito. Rin Tin Tin se convirtió en una verdadera sensación y un héroe que más tarde ayudó a la compañía cinematográfica Warner Brothers a escapar de la bancarrota y ganar considerable fama.
A lo largo de su carrera como actor, Rin Tin Tin actuó como un lobo muchas veces, principalmente porque era mucho más fácil para los directores trabajar con un perro entrenado que con un lobo.
En la película My Dad , Rin Tin Tin apareció en el papel de sí mismo y los créditos decían: "Rin Tin Tin - Interpretado por él mismo".


El primer papel principal y una de las películas más exitosas en la carrera de Rin Tin Tin fue la película Where the North Begins (1923). Sin embargo, cada una de sus películas posteriores también fue muy popular e produjo grandes ganancias para Warner Bros.
El alcalde de Nueva York, Jimmy Walker, incluso le dio a Rin Tin Tin una llave de la ciudad.
La demanda de este nuevo perro de Hollywood creció rápidamente. Los fanáticos le enviaron cartas, y James W. English escribió un libro llamado The Rin Tin Tin Story .
El propio Rin Tin Tin firmó contratos, dejando una huella en los documentos oficiales. Además, apareció en anuncios y firmó fotos con huellas para los fanáticos. Duncan firmó cada una de estas fotos con las palabras: "Muy fielmente, Rin Tin Tin".
Duncan no buscó fama personal y percibió a su perro como su mejor amigo. James W. English en su libro The Rin Tin Tin Story escribió que la esposa de Duncan solicitó el divorcio, argumentando que Duncan amaba al perro más que a ella.
Rin Tin Tin murió en 1932. En los Estados Unidos, su muerte resonó en la nación. Se informó en los boletines y, al día siguiente, se transmitió un programa de una hora sobre él.
El 8 de febrero de 1960, Rin Tin Tin fue honrada con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
Durante su vida, Rin Tin Tin y Nanette II dieron a luz a 48 cachorros, dos de los cuales Duncan se guardó para él y el resto lo vendió o dió como regalo. Después de la muerte de Rin Tin Tin, Duncan se quedó con Rin Tin Tin II, luego Rin Tin Tin III (y los siguientes), quienes continuaron la carrera de su padre.


En 1934, Duncan decidió transportar los restos de su "mejor amigo" a su tierra natal en Francia. La tumba de Rin Tin Tin se encuentra en el primer cementerio de animales en Europa, Cimetière des Chiens et Autres Animaux Domestiques , inaugurado en 1899, que se encuentra al noroeste de París.
En este cementerio están enterrados muchos animales famosos que encontraron fama o pertenecieron a personas famosas. Entre ellos está el gato de Camille Saint-Saens, el perro de la reina de Grecia, Isabel de Rumania, y otros.
Después del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Lee Duncan entrenó y evaluó perros de guerra para el ejército de los EE. UU.
Incluso después de la muerte, la fama de Rin Tin Tin vivió en obras e historias. Este famoso perro dejó su huella en la historia del cine y el arte. Y todo esto se debió a la reunión accidental de un cabo estadounidense y un pastor alemán moribundo en un pueblo francés bombardeado.



Nota original de https://www.warhistoryonline.com by Ruslan Budnik

El Aseador del Retrete del Rey


Por raro que hoy nos pueda parecer, el puesto de mozo del retrete real fue, durante siglos y desde su instauración en el siglo XVI, uno de los más cotizados de la corte real inglesa.

Suerte tenías si te tocaba un rey campechano y comedido, pero si era amante de las comidas abundantes y picantes, el trabajo podía ser vomitivo en alto grado.

Fue Enrique VII, según nos revela la página Historic UK, el primer monarca que sintió la necesidad de que alguien se encargase del mantenimiento y limpieza de su culo de sangre real.

Pronto el cargo adquirió importancia, dado que el mozo de las heces pasaba largos momentos en intimidad con el Rey, asistiéndole a retirase sus pesados, complejos y caros ropajes para que pudiese evacuar su vientre de forma relajada y decorosa.

El puesto requería andar todo el día entre toallas y cuencos o palanganas, acarreando la pesada silla de cagar por palacio, monitorear la dieta y horarios de comidas del rey y organizar su agenda en base a los hábitos de su tracto gastrointestinal. Nada fácil. Además era necesario tener cierta educación (había que darle conversación al soberano en sus momentos de relax), así que se solía otorgar el puesto a jóvenes de la aristocracia.

De hecho las familias que pretendían medrar ansiaban tener a uno de sus miembros al cargo del culo más importante del país. Si los muchachos trabajaban bien sacaban una generosa paga, se les regalaba la ropa usada del monarca y podían hasta convertirse en secretarios personales del rey. Desconocemos si durante el proceso de selección se tenía en cuenta la suavidad de la piel de la palma de las manos del candidato, ya que con ellas se procedía a la limpieza.

Durante los cuatro siglos de existencia del puesto de limpiaculos del rey (se abolió en 1901 bajo el reinado de Eduardo VII) se han producido pocas incidencias destacables. Henry Norris, por ejemplo, fue ejecutado por orden de Enrique VIII tras ser acusado de prestar atención demasiado especial a los órganos sexuales de la reina Ana Bolena. ¿Manos ásperas? Quizás, pero creemos lo contrario.

El ‘rey loco’ Jorge III (1760-1820) usó durante su asiento en el trono nada menos que a nueve mozos limpiaculos y John Stuart, uno de ellos de gran fama, llegó a ser Primer Ministro Británico

Esto nos demuestra que la creencia popular de que lamer y cuidar bien ciertos traseros puede ayudar a ascender en la política tiene una base cierta...


El correo neumático de Capital


En muchas películas distópicas como Brazil , se utilizó como medio humorístico relativo a la era industrial, pero en su momento fue un símbolo de avance en las comunicaciones. Se trata del Correo Neumático y en Buenos Aires tardó, pero también lo tuvimos.
El correo neumático es un sistema para enviar cartas mediante tubos de aire presurizado que fue inventado por el ingeniero escocés William Murdoch en la primera década del siglo XIX y más tarde desarrollado por la London Pneumatic Dispatch Company. Los sistemas de correo neumático fueron usados en varias grandes ciudades empezando en la segunda mitad del siglo XIX. Y Buenos Aires era una gran ciudad a la moda.
En noviembre de 1887, siendo presidente el doctor Miguel Juárez Celman y vicepresidente el doctor Carlos Pellegrini, se sancionó la ley 2245 autorizando la instalación de un correo neumático en la Capital Federal. El 24 de noviembre del mismo año se votó en el Congreso la partida de fondos para su instalación.


El 3 de julio de 1888, el presidente Juárez Celman suscribe el decreto comisionando al ingeniero Otto Krause (si, el mismo que da nombre a nuestra primer escuela técnica): “[...] para que bajo la superintendencia de la Dirección General de Correos y Telégrafos practique los estudios necesarios y presente el proyecto y planos definitivo, con las especificaciones y memorias correspondientes, para instalar debidamente el correo neumático en la Capital [...].
El 25 de julio del mismo año, el director general de Correos y Telégrafos, doctor Ramón J. Cárcano y el ingeniero Otto Krause, firman el convenio respectivo con un plazo de cinco meses para cumplir con la presentación del proyecto y sus respectivos planos.
Krause cumplió su compromiso en los tiempos pautados para concretar la instalación del correo neumático, pero problemas de índole técnico, político y burocrático postergaron la ejecución por más de cuarenta años. Uno de los factores –técnicos– consistía nada menos que en la complejidad de la instalación subterránea de las tuberías.
Para 1912 comenzaron las obras para habilitar el túnel de cargas del Ferrocarril Oeste, que hoy todavía circula entre Puerto Madero y la zona de la intersección de la avenida Díaz Vélez y Bulnes. Dicho túnel quedó habilitado el 15 de febrero de 1916. La relación con el correo se daría porque posteriormente se utilizó esta misma construcción para instalar los tubos del correo neumático que permanecen aún como mudo testigo de la obra.


Mejor tarde que nunca, el 13 de abril de 1934, bajo la presidencia del general Agustín P. Justo se inaugura el correo neumático . Lamentablemente, Krause, mentor y entusiasta del proyecto, había fallecido el 14 de febrero de 1920, quizá habiendo olvidado su antiguo sueño.
El diario La Nación del 10 de abril de 1934 destaóa un título que dice:  Será inaugurado el viernes parte del servicio de tuberías neumáticas de Correos y Telégrafos.
La Dirección General de Correos y Telégrafos inaugurará el viernes próximo a las 9,45 una parte de la red subterránea de tubos neumáticos para sus comunicaciones dentro del radio metropolitano y con la que esa dependencia se propone simplificar considerablemente algunos de los servicios que le está confiados en la ciudad.El acto inaugural se cumplirá en el puesto número uno de la malla de conductos, situado en la plaza del Congreso, calle Rivadavia a la altura de Montevideo, con la presencia de los altos jefes de la repartición y de algunos invitados. [...] Se trata, por lo demás, de un moderno medio de comunicación adoptado por los países más adelantados en materia postal y telegráfica y que ha de proporcionar también entre nosotros un evidente beneficio público. [...]
El correo neumático que funcionó en Buenos Aires era una maravillosa obra con un recorrido –entre ida y vuelta– de 21 kilómetros que con las desviaciones de los ramales alcanzaba los 60 kilómetros, siempre teniendo en cuenta el doble viaje, es decir 30 kilómetros de recorrido total.
El mecanismo, como ya se señaló, consistía en la alternancia automática entre dos bombas neumáticas. La primera, de emisión, “empujaba” un torpedo ajustado al tubo, y en la mitad del trayecto se desaceleraba hasta detenerse, y de inmediato en forma automática comenzaba a funcionar la bomba del extremo receptor “aspirando” la carga.

No es Buenos Aires
Cada torpedo cilíndrico, de aluminio con tapa de cuero, incluía cartas expreso y hasta treinta telegramas. Unía el palacio central de Correos y Telecomunicaciones con los principales puntos de la Capital Federal.
El recorrido constaba de 14 estaciones donde funcionaban 52 aparatos transmisores e intermediarios y cada ramal podía trabajar en forma independiente.
La velocidad media del torpedo era de 12 metros por segundo y podía emitirse con una frecuencia de dos minutos.
En Plaza Congreso, donde se realizó el acto inaugural, se encontraba el puesto retransmisor Nº 1, cuya estructura hoy se mantiene pero sin el cartel que decía: “Correos y Telégrafos. Servicio neumático” de la foto.

No es Buenos Aires
Esa planta actuaba de empalme donde se efectuaba el desvío a la Sucursal deseada o a la Agencia Principal (A.P.). Desde allí se procedía a la inmediata distribución con destino final.
En los cinco primeros días de funcionamiento el promedio de 1.304 piezas diarias aumentó a 1.424, es decir un incremento de 120 unidades llegando en ocasiones a 1.905 piezas.
A pesar de la innovación, la totalidad de los usuarios habituales del correo común no utilizaban este servicio con frecuencia, estaba más circunscrito a operaciones comerciales.
En sus treinta y cuatro años de funcionamiento hubo muchos ciudadanos de Buenos Aires que ignoraron su existencia.
El 6 de noviembre de 1970 –después de 36 años de inaugurado– dejó de funcionar la red del correo neumático de Buenos Aires.
Su vida fue efímera, aunque larguísima para la acelerada tecnología actual .


Sin embargo la tecnología sobrevive y es una solución económica para la mediana y gran empresa, laboratorios y hospitales, que requieran el envío de piezas entre un punto y otro de manera rápida y segura


Como para que todo "vaya por un tubo"

Taluego

Fuentes: http://serdebuenosayres.blogspot.com y Wikipedia

El muelle de los franceses


El muelle de los franceses después de una tormenta. 1905 El furioso oleaje del río destruyó parte del muelle situado en la prolongación de la calle Ayacucho. Completamente aislado en la parte de afuera, quedó el guardián del muelle Isaías Martínez, quien temiendo que la corriente lo arrastrara. atóse a la casilla y desde allí comenzó a pedir socorro con ademanes y gritos desesperados. La prefectura mandó un bote y un remolcador que no pudieron acercarse.. Entre tanto, el desgraciado guardián corría peligro de morir ahogado, delante de mas de mil espectadores imposibilitados de prestarle la menos ayuda. Entonces fue cuando Marcelino Carbonell, dando pruebas de un valor inaudito, se arrojó al agua, llevando un salvavidas y atándose una soga al brazo. Después de una lucha furiosa con las olas, llegó al sitio donde estaba el guardián, y sosteniéndolo en el salvavidas, lo trajo, nadando, hasta el murallón, ayudado por los jóvenes Silverio Meralla y Enrique Soldavini, que desde tierra recogían el cable a que venían ligados Martínez y Carbonell. La muchedumbre aglomerada en la orilla, aplaudió la bella acción de Carbonell.

Caras y Caretas

Parrilla La Rosita


Un grupo de amigos del colegio, cincuentones, deciden ir a comer juntos.
¿A dónde vamos? se preguntan
- Vamos a Parrilla La Rosita. Allá atienden las meseras en minifalda y blusa transparente. Tienen unas que son tetonas, con buenas piernas y unos tremendos culos. 
Se fueron a Parrilla La Rosita y la pasaron muy bien.

10 años más tarde deciden reunirse otra vez.....
- ¿A dónde vamos ahora? 
- Vamos a Parrilla La Rosita. Ahí la carne es muy buena, el vino es excelente y hay Direct TV para ver fútbol.
Fueron a Parrilla La Rosita y la pasaron muy bien.

5 años más tarde deciden reunirse otra vez.....
- ¿A dónde vamos ahora? 
- Vamos a Parrilla La Rosita. Ahí el estacionamiento está cerca, tienen ascensor, la farmacia está al lado y el baño está junto a las mesas. 
Fueron a Parrilla La Rosita y la pasaron muy bien.

3 años más tarde deciden volver a reunirse.....
- ¿A dónde vamos?
- Vamos a Parrilla La Rosita, porque ahí no hemos ido nunca....

https://www.facebook.com/NoEsFino/

Fatídico viaje en globo


En 1869, el gobierno porteño convocó al aeronauta francés Casimir Baraille para que se sumara a la conmemoración del aniversario de la Revolución. Con una Plaza de Mayo colmada (todavía tenía la Recova en el centro), el domingo 23 de mayo Casimir montó el globo bautizado América y se elevó con mucha velocidad. Pero el viento, caprichoso una vez más, no dio tiempo a nada y lanzó al América hacia el río. Cayó a la altura de la avenida San Juan, a unas diez cuadras de la Plaza de Mayo.

De inmediato, tres navíos corrieron a socorrer al francés que luchaba con el globo de hidrógeno: el vapor Cavour con unos veinte pasajeros, un bote que enviaron desde una goleta y una falúa de la Armada, con nueve hombres al mando del capitán Castillo.

Baraille y su canasto ya se encontraban en el vapor. Los tripulantes y el francés trabajaban para desinflar el globo. Los ayudaban los hombres del bote haciendo presión con los remos en el aerostato.

La Química procedió a dar una lección fatídica a todos los presentes: un leve contacto de la chimenea del Cavour con el globo hizo tronar el cielo. El barco se incendió. Además, la lanchita voló por los aires y se desplomó en el río para hundirse. Cuatro muertos más veintidós pasajeros, un aeronauta y diez marineros con quemaduras fue el saldo de la conmemoración aerostática en mayo de 1869.

Esta entrada fue publicada en Policiales, Porteñas, Siglo XX por Daniel Balmaceda.

Fuente: La Nación.

Por qué el año no comienza el 25 de diciembre?


Por qué si en el mundo cristiano hablamos del año entre AC (Antes de Cristo) o DC (Después de Cristo) éste no coincide con el nacimiento del mismo o Navidad ?
Para ser conciso, se debe a una serie de errores

El Año Nuevo comenzó a festejarse el 1 de enero hace relativamente poco tiempo; fue el papa Gregorio XIII quien lo dispuso en 1582 para todos los países católicos, al inaugurar el calendario Gregoriano que usamos ahora y que sustituyó al Juliano.

Poco a poco, se fueron incorporando casi todos los países. Los rusos fueron los últimos, en 1917. y  también se aceptó en todo el mundo que el año comenzara el 1 de enero y no el 21 de marzo o el 1 de abril, como solía serlo antiguamente.

Según el calendario gregoriano, el próximo 1 de enero comenzará el año 2019; pero como se estructuró sobre un error de cálculo cometido por el monje Dionisio el Exiguo al fijar entre cuatro y cinco años antes el comienzo de la era cristiana, la fecha debería ser diferente.

Resultó que Dionisio estaba harto de que los años se siguieran contando desde la asunción al trono del emperador Diocleciano, dado que éste había perseguido con furia a los cristianos, y aprovechó el nuevo calendario para hacerlo a partir del nacimiento de Jesús. Claro, uno pensaría que automáticamente estaríamos con una fiesta menos y Año Nuevo y Navidad serían lo mismo, pero no.

Tras establecer que el Niño Dios había nacido el 25 de diciembre del año 753 ab urbe condita- es decir, desde la fundación de Roma- decidió que el año uno de nuestra era coincidiera con el 754 AUC, sin percatarse que para entonces la muerte de Herodes llevaba cuatro años de ocurrida.


Ahí fue que surgió la pregunta: ¿cómo pudo Herodes mandar a degollar al Mesías en la matanza de inocentes, si él mismo ya estaba muerto? El recálculo denunció el error pero el calendario gregoriano siguió tal cual hasta el día de hoy.

Nuevos estudios basados en lo estimado en el siglo XVI por el astrónomo Johann Kepler, en función de la aparición de la estrella de Belén -en realidad, una triple conjunción de Marte, Júpiter y Saturno en el signo de Piscis- llevaron a proponer que Jesús habría nacido a mediados de septiembre del año 7 y no en diciembre del año 1.

Esto significa que el próximo 31 de diciembre no habría que brindar por el año 2019, que ya pasó, sino por el año nuevo 2026.

Lo dicho no tiene demasiada relevancia, si se observa que otros pueblos -que en lo civil se manejan con el calendario gregoriano- celebran su año nuevo en otras fechas, en función de sus propias tradiciones históricas o religiosas.


Por ejemplo, el Año Nuevo chino comienza entre enero y febrero con la primera Luna nueva de Acuario; el Rosh Hashaná (cabeza de año) judío empieza en el mes de Tisri del calendario hebreo, que equivale a septiembre u octubre del gregoriano; y el Año Nuevo musulmán en el mes de Muharram que, como obedece a un calendario lunar, puede caer en cualquier mes gregoriano.

Respecto a los años, estos también son dispares: los chinos viven en el año 4712 del Perro y el próximo 18 de febrero recibirán al año 4713 del Cerdo.

Los judíos transitan el 5779, que establecieron a partir de la supuesta fecha del nacimiento de Adán; en tanto que los musulmanes, cuyo almanaque comienza con la huida de Mahoma a Medina en el año 622, le restan esta cifra al año gregoriano para saber en cuál viven: 1440.

En la ciudad de Buenos Aires, la ley 1550 sancionada en 2004, instituyó el 21 de junio como año nuevo de los pueblos originarios, en función de que ellos lo celebran en el solsticio de invierno, y por tanto, ese día sus hijos quedan exceptuados de concurrir a clase.


Sin embargo, el comienzo del año astronómico o natural -basado en el ciclo de las estaciones- continúa siendo el equinoccio de primavera en el Norte (de otoño en el Sur), esto es, entre el 20 y el 21 de marzo, cuando el Sol "toca" el punto vernal y la rueda de las estaciones recomienza su vuelta.

En la misma fecha comienza también el año astrológico: entre el 20 y 21 de marzo el Sol "toca" el cero grado de Aries (o punto vernal) primer signo del zodíaco, para luego ir avanzando, cada treinta días, sobre cada uno de los restantes once signos.

Entonces, ¿cuándo realmente empieza el año nuevo? 
Los astrólogos dicen que el año nuevo es personal y que empieza cuando uno llega al mundo, es decir, el día del cumpleaños.
Menudo problema con las fechas de vencimiento de las facturas.

Taluego

Fuente: http://www.culturaclasica.com/

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