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El candidato

 


Un político que estaba en plena campaña, organizando mateadas, llegó a un pueblo del interior, se paró arriba de un cajón y comenzó su discurso:

- ¡Compatriotas, compañeros, camaradas! Nos encontramos aquí convocados, reunidos o arrejuntados, para debatir, tratar o discutir un tópico, tema o asunto trascendente, importante o de vida o muerte.

El tópico, tema o asunto que hoy nos convoca, reúne o arrejunta, es mi postulación, aspiración o candidatura a la Intendencia de este municipio.

De pronto una persona del público interrumpe, pide la palabra y le pregunta al candidato:

- ¿Por qué utiliza usted tres palabras para decir lo mismo?

- Pues mire, caballero: la primera palabra es para las personas con un nivel cultural muy alto, como poetas, escritores, filósofos, etc.

La segunda es para personas con un nivel cultural medio, como usted y la mayoría de los que están aquí hoy.

Y la tercer palabra es para las personas que tienen un nivel cultural bajo como por ejemplo, ese borracho que está allí, tirado en la esquina.

De inmediato, el borracho, se levanta y le dice:

- Postulante, aspirante o candidato ... (hic) El hecho, circunstancia o razón de que me encuentre en un estado etílico, borracho o en pedo... (hic) no implica, significa, o quiere decir, que mi nivel cultural sea ínfimo, bajo o jodido. (hic). Y con todo el respeto, estima o cariño que usted se merece (hic), puede ir agrupando, reuniendo o arrejuntando. .. (hic), sus bártulos, efectos o cachivaches ... (hic) y encaminarse, dirigirse o irse, derechito: a la progenitora de sus días, a la madre que lo llevó en su seno, o a la puta que lo parió.


Roberto Fontanarrosa

NOS HICISTEIS DÉBILES



 Nos quisisteis tanto que nos hicisteis débiles.

Reservasteis para vosotros los malos tragos, las maletas de cartón, las medias suelas en los zapatos. Aguantasteis guerras y posguerras, el hambre en pucheros de miseria, los piojos, los sabañones, el miedo pegado a la mirilla, las casas llenas de fotos tristes. 

Vestisteis un luto tras otro, la mirada baja, las manos heladas. Subisteis a trenes negrísimos, kilómetros en vagón de tercera, vendimias, fábricas inmensas, lluvias que enlazaban con más lluvia, inviernos que duraban todo el año.


Y todo eso fue para sobrevivir y dar la entrada de un piso, para regalarnos una cuna con colchón de lana, un cubierto con nuestras iniciales, un pupitre en la escuela, unos patines, una tarta de cumpleaños, un juguete -o dos- de los Reyes Magos, una quincena en la playa. Y todo eso fue para que nosotros tuviéramos un paquete de pipas, unas botas de agua, una canción dedicada en la radio.


Nos mimasteis como ni vosotros mismos sabíais que podíais amar.

Nos llenasteis el bolsillo con propinas de cinco duros, nos enseñasteis el verbo estrenar para el domingo de Ramos, para las bodas y las comuniones, nos comprasteis la mochila para los campamentos y os estirasteis para apuntarnos a actividades extraescolares. 


Enterrasteis a vuestros muertos con paladas de llanto y silencio. 


A nosotros nos lo pusisteis fácil con una póliza de decesos con la que deciros adiós sin mancharnos de tierra. A nosotros nos inundasteis de ColaCao el tazón del desayuno y de naranjada el vaso de la merienda. 


Nosotros, escolares de bollo y chocolatina, nunca conocimos qué era repartirse un huevo frito en la cena, ni sospechamos que unas décadas atrás la gente saliera de casa con un bocadillos envuelto en periódico camino del tajo y luego, con el cansancio de la jornada, estudiaba en cursos nocturnos para adultos.


Salimos malcriados. Los zurcidos quedaban en vuestros calcetines, en los abrigos a los que dabais la vuelta para alargarles la vida. Salimos blandos para la contrariedad. 


Para nosotros la aspereza de la supervivencia era una aventura de personajes de película que siempre terminaba bien. Creímos que luchar y reivindicar se limitaba a salir a la calle en determinadas fechas con una pancarta. 


Creímos que el bienestar heredado de vosotros era una conquista vitalicia. Creímos que comeríamos hojas tiernas toda la vida, que las duras ya las habíais sufrido vosotros. 


Creímos que nuestros hijos tendrían el mundo a sus pies a golpe de ratón, en un ascenso imparable para disfrutar de más comodidades y servicios y, además, antes que nadie.


Nos quisisteis tanto que nos hicisteis débiles.


La musculatura de carpetas plastificadas no nos sirve para afrontar la dificultad. Necesitamos prótesis de sinergias, empatías y esos apoyos que vosotros, cuando venían mal dadas, simplemente llamabais solidaridad, compañerismo y compromiso colectivo.


Pero a nosotros, ebrios de másteres y de titulaciones, nos viene grande el papel de la responsabilidad. Por eso nos cuesta tanto asumir este viraje tremendo de la convivencia a nivel mundial en el que fracasan nuestras reglas egoístas de mirar cada cual por lo suyo y, si se puede, robar al vecino más indefenso.


Desde donde os halléis, padres y abuelos, si os dais una vuelta por aquí os escandalizarán nuestras prisiones gestadas en convenios de poltrona y pérdida de derechos. Sin duda os indignará que seamos tan blandengues y manipulables y que desde el conformismo del qué le vamos a hacer y de la cómoda no incumbencia, hayamos permitido que se machacara lo público. 


Y vosotros que nos quisisteis tanto, regresaréis a vuestras tumbas complacidos de no depender de nosotros, de nuestros putos móviles, de nuestra académica incultura y de nuestra medular insensatez.


Victoria Trigo Bello 

( escritora , Zaragoza)

Víctor Hugo Díaz / El bocón que tocaba como los dioses


Hay instrumentos musicales que siempre parecen ser los más fáciles de ejecutar. No hablemos de Toc-toc, triángulos o tonetes, hablemos de las armónicas, esos instrumentos de origen europeo que alegraron nuestras infancias y nos dieron esa errada imagen de facilidad.
Ejecutar con maestría la armónica es una de las artes que menos exponentes tiene, aunque los que existen son maravillosamente admirados. Hoy, gracias a Wikipedia, quiero acercarles a uno de quienes yo he admirado.
Víctor Hugo Díaz, o Hugo Diaz como era su nombre artístico, fue un músico Argentino intérprete de armónica, cultor de la música de raíz folklórica, del tango, y del jazz. Nació el 16 de agosto de 1927 en Santiago del Estero, Argentina y murió el 23 de octubre de 1977 en Buenos Aires, Argentina. De formación intuitiva, tocaba también violín, piano y contrabajo. Se inició en la radio de su provincia natal en 1936, y a los veinte años integró como bajista una banda de jazz.
En 1946, por intercesión de Félix Pérez Cardozo debutó en la peña Achalay Huasi de Buenos Aires. En 1949 formó su primer conjunto, integrado por su esposa Victoria Cura como cantante; su cuñado, el percusionista Domingo Cura; y los guitarristas José Jerez, Julio Carrizo y Nelson Murúa, presentándose en Radio Belgrano de Buenos Aires. Fue uno de los primeros artistas populares que actuó en la televisión argentina. En su primer disco, para el sello TK, registró el célebre tema Pájaro Campana.
En 1953, cuando conoció en Bélgica a sus pares Toots Thielemans y Larry Adler, ya era considerado uno de los mejores intérpretes de armónica del mundo.
Viajó más tarde a los Estados Unidos, donde tuvo ocasión de tocar junto a Luis Armstrong y Oscar Peterson. A partir de su presentación en Leverkusen, Alemania, contó con el apoyo de la casa Hohner, fabricante de las armónicas que utilizaba. De sus innumerables giras, deben destacarse sus actuaciones en La Scala de Milán junto a los cantantes líricos Renata Tebaldi y Mario Del Mónaco; y en Medio Oriente y Japón.Grabó en España con Waldo de los Ríos. Una de las más recordadas formaciones de su conjunto reunía a: Domingo Cura en percusión, Mariano Tito en vibráfono, Kelo Palacios en guitarra, Eduardo Lagos y Osvaldo Berlingieri en piano, Oscar Alem en bajo, y Eduardo Ávila en quena.(Disco "Mi armónica y yo" RCA.)
Dotado de sensibilidad y talento excepcionales, fue notable su capacidad de improvisación y de incorporar efectos "percusivos" en la ejecución de su instrumento, que aumentaron las posibilidades expresivas del mismo. Entre sus obras se destacan Zamba del ángel con letra de Ariel Petrocelli; No la hallo, chacarera, con Oscar Liza y los instrumentales: El perro, gato. Zamba mia y Zamba de los cuatro vientos.
Les dejo tres ejemplos para disfrutar. Folclore, Tango y Jazz.
Espero que les gusten.

Flor de Chacarera


El Porteñito (no se engañe, no hay ningún bandoneón en el tema, es él y su armónica)


Blue Moon

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