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El Hada Patricia


Se llama Patricia Scaliter aunque para los niños de la década del 60 hasta mediados del 70 se trataba de Patricia, El Hada Buena del Bosque
Para ella todo comenzó cuando tenía tres años y su madre la enviaba a estudiar danzas clásicas , pero un buen día cuando estaba presenciando un programa de la televisión de entonces ( La Calesita de Tatín) donde bailaba en el grupo de balet su también conocida hermana (Amalia Scaliter), sorprendió al conductor del programa por su verborragia y desfachatez. Los productores le ofrecen a su madre el sacarle fotos publicitarias , y de esta forma comenzó su carrera actoral hasta llegar a García Ferré que en ese entonces influía fuertemente en el mundo publicitario con sus animaciones y hasta tenía ya su propia agencia. Luego vinieron los programas infantiles, primero el Club de Anteojito y Antifaz en Canal 9 por 1964 momento en que pasó a convertirse simplemente en el Hada Patricia, (también interpretó otros papeles allí como la indiecita Ojos Grandes , hasta a una ancianita ) personaje con que se traslada a otro programa de la factoría García Ferré, El Club de Hijitus en Canal 13 en 1968.
Su personaje era justamente un hada que contaba cuentos de animalitos, pero con el tiempo fue creciendo pues debía proteger al bosque de la malvada Cachavacha (bajo cuyas ropas se encontraba don Néstor D’Alessandro quien le daba la voz al personaje además de personificar a Manuelo otro personaje de ambos programas) Mientras el programa salía al aire, era la heroína de su propia fotohistorieta donde compartía aventuras con personajes dibujados en las páginas de la nueva revista escolar por esos años ( Anteojito)


De esta experiencia ella recuerda que esperaba ansiosa las largas sesiones fotográficas no por el hecho de interpretar a su personaje sino porque el fotógrafo le daba Coca Cola y galletitas Lo bueno es que ella siempre lo tomó como un juego y nunca supo realmente el impacto que producía en los chicos de entonces , los mismos que hoy la recuerdan con mucho cariño sorprendiéndola gratamente . Confiesa que pese a todo siempre fue muy tímida y le daba vergüenza que la reconociesen en la calle a tal de punto que hasta podía pasar por antipática por el solo hecho de tratar de esquivar estas situaciones. También confiesa que al menos no sufrió el hecho de ser una niña prodigio y trabajar desde tan temprana edad porque distribuía muy bien su tiempo de tal manera de no descuidar ni la escuela , ni el hecho de seguir siendo una niña, no obstante confiesa que hoy por hoy no le gustaría que sus hijos siguiesen en el medio.


Volviendo a su personaje recuerda que lo que mas le gustaba en el programa es contar cuentos de animalitos del Bosque donde muchas veces llevaban animales reales que la acompañaban. Sus compinches en ese entonces eran otro niño que participaba en el programa : Emilio Cartoy Díaz ( Hoy productor de Tv) que interpretaba a Manuelito y los Hijos del payaso Firulete que tenían todos casi las mismas edades .

Filmó cortos de El Libro Gordo de Petete, conduciendo junto a Héctor Larrea el programa Calculín y la Familia con el Panel de la Felicidad.
Sus conocidas palabras mágicas: “ Toco el aire con mi varita mágica y digo las palabras mágicas Intríngulis Chíngulis!...
Además trabajó en publicidades, en teatro y en cine junto a Luis Sandrini, Lolita Torres, Thelma Biral, Guillermo Bredeston, Rodolfo Bebán y hasta con Sandro que siempre fue su ídolo desde pequeña.

2001

A los 18 años mientras seguía conduciendo programas distribuía su tiempo estudiando y luego trabajando como azafata de líneas aéreas , carrera por la que terminó optando y que la llevó a conocer a su marido y radicarse desde entonces en Philadelfia, donde tuvo a sus tres hijos y siguió estudiando Psicología , carrera que hoy practica .
Espero que que el curioso que llevamos dentro haya satisfecho su curiosidad.

Taluego.

Fuente: http://omarcitus-omar-citus.blogspot.com.ar y revista Plan TV nº10

Esquina peligrosa


[Minicuento - Texto completo.]

El señor Epidídimus, el magnate de las finanzas, uno de los hombres más ricos del mundo, sintió un día el vehemente deseo de visitar el barrio donde había vivido cuando era niño y trabajaba como dependiente de almacén.

Le ordenó a su chofer que lo condujese hasta aquel barrio humilde y remoto. Pero el barrio estaba tan cambiado que el señor Epidídimus no lo reconoció. En lugar de calles de tierra había bulevares asfaltados, y las míseras casitas de antaño habían sido reemplazadas por torres de departamentos.

Al doblar una esquina vio el almacén, el mismo viejo y sombrío almacén donde él había trabajado como dependiente cuando tenía doce años.

-Deténgase aquí. -le dijo al chofer. Descendió del automóvil y entró en el almacén. Todo se conservaba igual que en la época de su infancia: las estanterías, la anticuada caja registradora, la balanza de pesas y, alrededor, el mudo asedio de la mercadería.

El señor Epidídimus percibió el mismo olor de sesenta años atrás: un olor picante y agridulce a jabón amarillo, a aserrín húmedo, a vinagre, a aceitunas, a acaroína. El recuerdo de su niñez lo puso nostálgico. Se le humedecieron los ojos. Le pareció que retrocedía en el tiempo.

Desde la penumbra del fondo le llegó la voz ruda del patrón:

-¿Estas son horas de venir? Te quedaste dormido, como siempre.

El señor Epidídimus tomó la canasta de mimbre, fue llenándola con paquetes de azúcar, de yerba y de fideos, con frascos de mermelada y botellas de lavandina, y salió a hacer el reparto.

La noche anterior había llovido y las calles de tierra estaban convertidas en un lodazal.

FIN

Marco Denevi

Colabora Margarita Grigera

Delfo Cabrera


El 2 de Agosto de 1981, en un accidente automovilístico moría el ganador de la medalla de oro de la maratón en los juegos Olímpicos de Londres en 1948, ese día fallecía Delfo Cabrera. Nacido en Armstrong, Santa Fe, en Abril de 1919, en el seno de una humilde familia, que lo rodeó de amor al igual que a sus 5 hermanos, Delfo de muy joven trabajó en tareas rurales y se movilizaba corriendo, llegó a correr más de 20 km diarios. En 1932, con solo 13 años se entera de la hazaña de Zabala en los juegos Olímpicos de Los Ángeles, esto le sirvió de inspiración. En 1937 lo descubre el entrenador Francisco Mura, quien lo lleva a San Lorenzo de Almagró donde entrenó profesionalmente mientras se desempañaba como policía. En los juegos de Londres 1948 participó en la maratón, largó moderadamente resguardando fuerzas para el sprint final, ingresó al estadio Wembley en segundo lugar detrás del Belga Étienne Gailly al que rebasó a escasos metros de la meta, medalla de oro y gloria eterna. Se le invitó a regresar en primera clase pero prefirió hacerlo con sus compañeros atletas en tercera. A su regreso expresó abiertamente su admiración por Perón y Evita, quienes fueron los padrinos de su primera hija, recibió la medalla al mérito deportivo en la Plaza de Mayo y fue ascendido a cabo, terminó sus estudios y se recibió de profesor de educación física. La revolución libertadora arruinó su vida, fue despedido de la policía y olvidado. Años después como el deporte Argentino no volvía a conquistar medallas en atletismo su figura renació, así fue que el 2 de Agosto de 1981 fue a Lincoln a recibir un homenaje, a su regreso chocó frontalmente con un Ford Falcon manejado por un militar alcoholizado, la familia le inició juicio al estado pero la dictadura militar se encargó que ningún abogado aceptara el caso, la causa estaba perdida hasta que un abogado de extracción radical y dirigente del partido aceptó el caso. Fernando De La Rua llevó adelante el caso, fue amenazado y perseguido pero se mantuvo junto a la familia Cabrera hasta que ya en democracia, en 1989 ganó el juicio.

Robando La Gioconda


La Gioconda es sin dudas, el cuadro más valorado del mundo. El hecho lo debe fundamentalmente a su fama y a su aun más famoso autor, pero también hay que reconocer que es el cuadro más estudiado, sobre el que más tonterías se han dicho, el más enigmático y según algunos amigos que lo han ido a ver en el Museo de Paris, el más difícil de contemplar, por los codazos y empujones de los turistas.
La Gioconda es también, por ahora el más difícil de robar, porque cuenta con un sistema de seguridad único en el mundo, diseñado exclusivamente para el, en una sala enorme y exclusiva, con iluminación especial, vitrina con climatización propia y un cristal antibalas, casi antimisiles.
Pero no siempre fue así. 
En 1911 lo afanaron. 
Lo recuperaron el 12 de diciembre de 1913, en Florencia. 
El autor del robo fue el italiano Vincenzo Peruggia, un carpintero del Louvre que salió pancho del museo con la tabla debajo de su bata de trabajo. Lo hizo por patriotismo. 
Pero “ndo faltai boi jagua carrerajape”… Nunca falta un perro en las carreras, diría mi cumpa. No podría ser de otra forma.
Peruggia fue el autor material del robo, pero el que planeo el hecho fue un argentino que le enroscó la víbora al italiano diciéndole que si don Leonardo era italiano, si la dama era italiana y si el cuadro se pintó en Italia, ¿qué diablos hacía La Gioconda en París?
Eduardo Valfierno nació en 1850, en Buenos Aires. Hijo de ricos, en su juventud, llevó un estilo de vida de lujos y derroches, con lo que prontamente despilfarro la fortuna que heredó de su padre. Cuando se le acabaron los morlacos para continuar con su estilo, vendió los objetos de arte y antigüedades que habían pertenecido a su familia. 
Allí aprendió el oficio y argentino al fin, comenzó su vida delictiva, al descubrir que sus clientes estaban dispuestos a comprar obras de arte robadas. 
En uno de sus regulares viajes a Francia, a dónde se hacía llamar Marqués de Valfierno, conoce a Yves Chaudron, un artista que se dedicaba principalmente a falsificar pinturas del Renacimiento. 
Lo demás es tan obvio que hasta casi no vale la pena contarlo: El hijo de estas pampas, le encargó al virtuoso de la falsificación seis Giocondas, de tal manera que cuando el italiano consumó el robo, el argentino vendió seis copias a otros seis distintos magnates haciéndoles creer que compraban la auténtica, la robada. 
La jugada fue redonda, porque el argentino se embolsó unos 60 millones de dólares y los que habían comprado las seis falsas Giocondas no pudieron denunciarle.

Catador


En un almacén de vinos, el catador había fallecido y el director comercial comenzó a buscar alguien que hiciera el trabajo
Un viejo borracho y sucio se presentó para solicitar la posición
El director se preguntaba como podía deshacerse de él.
Le dieron una copa de vino para que lo tomara. El viejo borracho lo probó y dijo, -Es un Moscatel de tres años, elaborado con uvas cosechadas en la parte norte de la región, madurado en un barril de acero. Es de baja calidad pero aceptable.
-Correcto, dijo el jefe. Otra copa por favor.
-Es un cabernet, de 8 años, cosechado en las montañas al sur de la región, madurado en barril de roble americano a ocho grados de temperatura. Le falta aún tres años más para que alcance su más alta calidad.
-Absolutamente correcto. Una tercera copa. -Es un champage elaborado con uvas pinot blanc de alta calidad y exclusivas, dijo calmadamente el borracho.
El director no lo podía creer, le hizo un guiño de ojos a su secretaria para sugerirle algo. Ella salió de la habitación y regresó con una copa de orina.
El "alcohólico" lo probó.
-Es una rubia de 26 años de edad, con tres meses de embarazo y, si no me dan el puesto, digo quién es el padre.

Un amigo argentino


Un amigo normal es alguien que nunca te pide comida…
Un amigo argentino es la razón por la que organizás una comida.

Un amigo normal te pregunta ¿cómo estás?…
Un amigo argentino cuando te ve, te dice: “Hijo de puta, ¿cómo andás?”, te abraza y te besa.

Un amigo normal puede que nunca te haya visto llorar…
Un amigo argentino ha llorado con vos, por cualquier cosa.

Un amigo normal te manda flores y una tarjeta cuando estás internado en el hospital.
Un amigo argentino te va a ver y se queda dormido en una silla, a tu lado.

Un amigo normal te pide algo prestado y te lo devuelve a los dos días…
Un amigo argentino te pide algo prestado y a la semana se olvida que no es suyo. Ni te lo devuelve ni se lo reclamás nunca.

Un amigo normal te ofrece el sofá para que duermas.
Un amigo argentino te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toooooda la noche conversando con vos.

Un amigo normal sabe unas cuantas cosas acerca de vos…
Un amigo argentino podría escribir un libro con las cosas que le has contado, pero no anda bocinando nada.

Un amigo normal te lleva remedios cuando estás resfriado.
Un amigo argentino te hace una sopa de pollo y los remedios que le enseñó su abuela.

Un amigo normal golpea la puerta para que le abras…
Un amigo argentino abre la puerta, entra solo y después te dice: “¡Llegué!”

Un amigo normal te pide que le hagas un café.
Un amigo argentino pasa a la cocina, usa la cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si vos no tenés.

Un amigo normal te invita a comer una semana antes y pide que le confirmes si vas a ir.
Un amigo argentino te llama en cualquier momento y te dice: “en cinco minutos tiro la carne a la parrilla, traéte un vino…”

Un amigo normal, si vas a verlo a su oficina, te presenta como “el Señor Fulano…”
Un amigo argentino llama al compañero de oficina y le dice: “Máquina, este fiera es mi hermano”.

Si tenés un resbalón en la vida, un amigo normal dice: “no te llamé por un tiempo, para no molestar…”
Un amigo argentino te llama a cada rato: “Boludo, lo que necesités, avisá…”

Un amigo normal puede serlo por un tiempo…
Un amigo argentino es para toda la vida.

Un amigo normal ignoraría este post…
Un amigo argentino se lo pasará a todos sus amigos pues se siente orgulloso de ser AMIGO ARGENTINO…

La Cervecita


Una pareja que tan solo llevaba dos semanas de casados sostiene el siguiente dialogo, porque el marido, aunque se sentía feliz, ya andaba con ganas de irse de parranda, así que le dice a su mujer:
-- Mi vida, horita vengo'.
-- Adónde vas, cariño?' (Expresión de recién casados).
-- Al bar. mi cielito, a tomarme una cervecita'.
La mujer se lleva la mano a la cintura y le dice:
-- Quiere cervecita, mi amorcito? 'Y en eso abre la puerta de la nevera y le enseña 25 marcas de cerveza de 12 países diferentes: mexicanas, alemanas, holandesas, japonesas, etc.
El marido no sabe que hacer y se le ocurre decirle:
--! Ay, mi gorda divina, pero en el bar., tu sabes, la jarra helada...!' No terminaba de decir esto, cuando la esposa interrumpe diciéndole:
-- Quiere jarra congelada mi amorcito?'
Saca del congelador una jarra helada, congelada, blanca, tan blanca que hasta temblaba de frió. El marido sorprendido dice:
--'Si bebita mía, pero en el bar. sirven unos Pasabocas riquísimos, vuelvo enseguida, Si?'
--Quiere s pasa boquitas, mi amorcito?'
Abre el horno y la nevera y saca varios platos de diferentes pasabocas: empanadas, papas fritas, tacos, cacahuates, palomitas, quesos,carnes frías, etc.
-- Pero caramelito, en el bar., tu sabes, las Maldiciones, las palabrotas y todo aquello...'
--Quiere palabrotas, mi amorcito? Entonces: ¡Te tomas la puta cerveza, en esa jarra de mierda y te comes esos malparidos pasabocas, pero de aquí no sales hijueputa!!!!!!

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