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El casete cumple 50 años


Casete, cassette, o caset (del francés cassette, ‘cajita’) es un formato de grabación de sonido y/o video de cinta magnética ampliamente utilizado; designado a menudo casete de audio, cinta casete, o simplemente casete. Aunque estuvieron previstos originalmente como medio para el dictado, las mejoras en la fidelidad del sonido condujeron a que el casete suplantara la grabación de cinta reel-to-reel en la mayoría de sus usos.  Sus aplicaciones se extendieron de audio portátil de grabación casera al almacenaje de datos para computadoras. Entre los años '70 y empezando los '90, el casete era uno de los dos formatos más comunes para la música pregrabada, junto a los discos de vinilo y más adelante al disco compacto. 

Los casetes compactos consisten en dos carretes miniatura, entre los cuales se pasa una cinta magnética. Estos carretes y sus otras piezas se encuentran dentro de una carcasa plástica protectora. En la cinta están disponibles dos pares de pistas estereofónicas, uno por cada cara (una cara se reproduce cuando el cassete se inserta con sus revestimientos laterales de cara A para arriba y la otra cuando se le de da la vuelta -- cara B).  El casete es un soporte analógico, aunque también se desarrollaron formatos de cinta digitales: por ejemplo la Cinta de Audio Digital (DAT) y el Casete Compacto Digital (DCC).

El audio casete compacto fue introducido en Europa por la empresa Philips en 1963, y en los Estados Unidos en 1964, bajo marca registrada con el nombre de «compact cassette». Aunque había otros sistemas de cartucho de cinta magnética en ese entonces, el casete compacto llegó a ser dominante como resultado de la decisión de Philips (en respuesta a la presión de Sony) de licenciar el formato gratuitamente. Se convirtió entonces en una alternativa popular y re-grabable al disco de vinilo durante los años setenta.

La producción en masa de Audio Casetes Compactos comenzó en 1964 en Hannover, Alemania. Los casetes de música pregrabada, también conocidos como Musicasetes (abreviado M.C.); fueron lanzados en Europa en finales de 1965. Los musicasetes fueron introducidos en Estados Unidos en septiembre de 1966 con una oferta inicial de cuarenta y nueve (49) títulos por The Mercury Record Company, una filial estadounidense de Philips.

Sin embargo, este había sido inicialmente diseñado para dictado y uso portátil; y la calidad de los primeros reproductores no era adecuada para la música. Adicional a ello los primeros modelos tenían fallos de diseño mecánico. En 1971, Advent Corporation introdujo su modelo 201 que combinó la reducción de ruidos Dolby tipo B con una cinta de dióxido de cromo (CrO2). El resultado fue un formato apto para el uso musical y el comienzo de la era de casetes y reproductores de alta fidelidad.

Durante los años ochenta, la popularidad del casete creció más como resultado de las grabadoras portátiles de bolsillo y los reproductores hi-fi como el Walkman de Sony, cuyo tamaño no era mucho mayor que el del propio casete.

Aparte de los avances puramente técnicos de los casetes, éstos también sirvieron como catalizadores para el cambio social. Su durabilidad y facilidad de copiado ayudaron a traer música undergroundrock y punk detrás de la Cortina de Hierro, creando un equilibrio para la cultura occidental entre las generaciones más jóvenes. Por razones similares, los casetes llegaron a ser populares en países en desarrollo. En los años setenta en la India, fueron culpados de traer influencias indeseadas en áreas tradicionalmente religiosas.

La tecnología del casete creó un mercado en crecimiento para la música popular en la India, criticado por conservadores mientras que creaba un mercado enorme para las compañías legítimas de la grabación y las cintas pirateadas.

Con la introducción de las versiones estereofónicas, se convirtió en el medio de grabación doméstica por excelencia durante más de 20 años, así Pioneer creó los grabadores domésticos de alta fidelidad CTF 6060, CTF 7070, etc. y Sony sus grabadores o pletinas (equipos modulares) TCK5, TCK6, TCK7 etc. entre otros fabricantes.

La calidad del sonido evolucionó con los cabezales de permaloy y ferrita sólida que emplearon Akai, Pioneer, Technics y Sony  y sobre todo con las mejoras en las cintas, pronto TDK ofreció cintas de media gama como AD-C60, que permitía una respuesta en frecuencia máxima entre 60 Hz a 12 KHz.

Las cintas con formulación de dióxido de cromo (CrO2) surgieron para ofrecer en las grabaciones mejor respuesta en los sonidos agudos gracias al uso de partículas magnéticas más pequeñas. , pero las primeras que salieron al mercado solían ser más abrasivas para el cabezal magnético. También se produjeron cintas de ferro-cromo, FeCr, que combinaban los dos materiales, oxido de hierro (Fe2O3) y dióxido de cromo (CrO2).

Después, se introducirían cintas con material magnético que combinaba el oxido férrico con alguna otra sustancia que daba mejores resultados que el dióxido de cromo, como en el caso del fabricante TDK, con la introducción de las cintas con recubrimiento de partículas Super-Avilyn, que es un ion de cobalto absorbido en óxido férrico. Esta formulación permitió grabar frecuencias agudas casi en el extremo audible sin mayores problemas, y un ruido de polarización de unos -77 decibelios. Estas nuevas partículas extendían la banda de audio y reducían la distorsión, pero requerían nuevas grabadoras para aprovechar su calidad. Esencialmente, para que las cintas no distorsionasen al ser magnetizadas, una señal de "polarización" (bias) se introducía junto con la señal musical, permitiendo que el proceso de magnetización se llevara a cabo con distorsión mínima y alta linealidad. El circuito de filtrado tenía una constante de tiempo, de 120 microsegundos (polarización normal) para las cintas de Fe2O3 y FeCr, y de 70 microsegundos (polarización alta) para los de CrO2-SA.

Sony, Basf, y Maxell también ofrecieron cintas de calidad mejorada para aprovechar el casete como medio semiprofesional. A tal efecto, todas en mayor o menor medida ofrecieron cintas con formulaciones derivadas del concepto del Super-Avilyn, como la Maxell UD-XL2. 
 

Hacia 1978 comienza la introducción de la cinta de partícula metálica pura. Con una respuesta a frecuencia plana de 20 Hz a 20Khz a 0 dB, con esta cinta se podía llegar a grabar señales de frecuencias de hasta 50.000 Hz en -20 dB, y al ser un recubrimiento puramente metálico sobre la cinta plástica, la corriente para borrar la cinta era más elevada que en el resto de las formulaciones, pero esto a su vez daba una elevada duración al registro magnético. Hoy en día, se puede escuchar una grabación realizada en este tipo de cinta hace 20 años prácticamente sin pérdida alguna de calidad. Para poder aprovechar al máximo esta posibilidad, los fabricantes de reproductores de casete introdujeron cabezales magnéticos tallados con suma precisión, y recubiertos con una pastilla de carburo de tungsteno (cuyo nombre comercial es "widia") que retardaba el desgaste. El fabricante japonés Canon fue un reconocido proveedor de esta pieza.

El desarrollo del video hogareño, como el formato Beta de Sony y el VHS de JVC, llevaron a empresas como TDK a diseñar cintas de partículas aptas para grabar señales de hasta 8 MHz (Super Finavynx Metal Particle), y a ofrecer en formato de casete de audio algunas cintas con formulación derivada de estas, como el TDK-MA-X. Maxell presentaría a principios de los años ochenta el producto Maxell Metal Vertex, considerado por muchos como el ápice de la tecnología de casete compacto de audio, con una carcasa de material cerámico que era prácticamente indeformable y aseguraba la correcta posición del casete dentro del equipo reproductor.

Durante este periodo, se fabricaron grabadoras con mecanismos de gran refinamiento que reducían el gimoteo (wow and flutter), sistemas de reducción de ruido, calibración independiente de todos los parámetros y entradas múltiples como si fuesen pequeñas consolas. Los mejores modelos provinieron de la firma japonesa Nakamichi, de Pioneer con su línea Elite, y de TASCAM (TEAC Professional) con su serie de equipos para uso profesional y de radiodifusión. La firma alemana Dual también había introducido mecanismos especiales para los equipos que permitían que el usuario pudiese cambiar el casete en pleno funcionamiento del aparato, sensores de proximidad hacían bascular instantáneamente los cabezales y cabrestantes al percibir la mano del operador, con lo cual se aseguraba un cambio de casete en 2 segundos. La firma Studer-Revox también contribuyo mucho a la aceptación del casete como medio de alta fidelidad. Los sistemas reductores de ruido, en especial los concebidos por la firma norteamericana Dolby Laboratories fueron también factores de éxito para el formato

En la Exposición Internacional de Radio y TV de Berlín de 1963, el casete había sido declarado una maravilla de la tecnología sonora. Durante las siguientes tres décadas fue el medio por excelencia para grabar voz y música.

Muchos de nosotros quizá todavía se acuerdan: los casetes se compraban según la duración de la cinta, de 60, 90 o 120 minutos. Al grabar se percibía un característico ruido. En ocasiones, la cinta se atoraba cuando uno avanzaba o rebobinaba. Si uno tenía la suerte de poder sacar el casete intacto del reproductor, bastaba solo un lápiz para poder colocar la cinta nuevamente en su lugar.

Hoy en día, el formato MP3 es de mayor calidad y mucho más práctico; sin embargo, los casetes eran, en su época, un objeto de moda. Incluso existen hoy muchas “fiestas de casetes” en las que las personas comparten sus compilaciones. Los nuevos casetes son, en nuestros días, más bien raros, pero la demanda crece. 
 
  Un lápiz bastaba para desenredar la cinta atorada de un casete.
 
En las décadas del casete, los jóvenes grababan la música de la radio.  “Los niños y adolescentes creaban sus propias listas de canciones con música de la radio”.

En lugar de comprar casetes nuevos, los chicos preferían fisgonear entre los que se encontraban en el gabinete de su padre. Luego hacían compilaciones con la música que les gustaba y las compartían con sus padres, novios o amigos.

GEMA, institución alemana encargada de vigilar la distribución de regalías y derechos de autor, calificaba en su época como un 'robo' la grabación de canciones de la radio o la copia de casetes . “GEMA pudo implementar un esquema en 1985 en el que cuando un cliente compraba un casete de 60 minutos, 19 céntimos de marcos alemanes iban para los compositores".

Hoy en día, aunque la música se grabe con fines privados, no necesariamente significa que se vendan menos discos. Actualmente, grupos alemanes como Die Ärzte, Die Toten Hosen o incluso Jupiter Jones no solo esperan que la GEMA les dé una contribución por las ventas generadas de medios vírgenes (casetes, CD's, etc.), sino también por grabaciones generadas desde plataformas digitales como Google o Myspace. “GEMA seguirá vigilando este tipo de nuevos medios”, apunta Drees.

Aunque los casetes se encuentran actualmente cubiertos de polvo y olvidados en los armarios, siguen teniendo admiradores. “Sobre todo en la escena musical independiente”. “Se ha vuelto una especie de moda utilizar objetos de los años 70”. De alguna forma, el casete se ha mezclado con la tecnología digital contemporánea. Ahora es posible, por ejemplo, descargar ‘compilaciones de casetes’ desde Intenet.

Hasta hace algunos años, había incluso audiolibros en casete. Pero quizás la época dorada de este objeto ha llegado lamentablemente a su fin.

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 http://es.wikipedia.org/wiki/Casete
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