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Curley, a ricitos pelados

Cuando era chico al regresar o antes de ir a la escuela, era casi una ceremonia prender el televisor a válvulas y ver algún episodio en blanco y negro de Los tres Chiflados por canal trece. La música de la introducción aún suena dentro de mi cabeza. 
Por aquellos días la gran discusión era si la violencia demostrada en cada uno de los gags era perjudicial para los niños o no. Los parámetros de violencia en los medios ha cambiado drásticamente y aquellas discusiones hoy parecen haber sido totalmente innecesarias y hasta ridículas.
Claro, para muchos Los Tres Chiflados eran Curley y los otros dos, pues el pelado gordito era quien nos sacaba la risa a flor de piel con su inocencia y simpatía. Sobre todo debo recordar a quien le prestaba su voz en español, una obra del doblaje tan lograda que nadie de habla hispana puede imaginar a Curley con otra voz que no sea esa. El doblaje fue realizado en México en el año 1961 y la voz corresponde a Roberto Cardín quién también era la voz de Darrin, el marido en la serie Hechizada.
Curley tal vez haya sido el gordito más castigado de la historia de la pantalla. Fue, y sigue siendo, uno de los cómicos que más hicieron reir a lo largo del siglo XX. Uno de “Los tres chiflados”, que en realidad sumaron  ocho, según la formación que tuviera el trío en las 206 filmaciones que realizaron.  Lamentablemente pocos, como Curley, tuvieron una vida tan dramática, tan cargada de crueles paradojas. El peladito de los “stooges”,  habia nacido el 22 de octubre de 1903 con el nombre de Jerome Lester Howard, era el hermano de Moe, el más enojado integrante de pelo cortado a la taza que en cada uno de los episodios le propinaba más golpes que a un muñeco, le torturaba el cráneo con taladros, o le metía los suficientes piquetes de ojos como para que el propio espectador disfrutara con alguna venganza.
Hoy podemos apreciar la preferencia del público en el furor despertado por el trío en las últimas dos décadas  el peladito es el que lleva las de ganar, con camisetas, llaveros, posters y hasta tatuajes con su rostro. Incluso, la hija de Moe dio a la imprenta una biografía sobre su tío, que forma parte de una treintena de obras inspiradas en Curley y sus compañeros de chifladuras.
Cuentan que el día en que los hermanos Shemp y Moe debutaron con el nombre “Howard y Howard” lo hicieron ante una sala vacía, cuando todos los clientes de una cantina ya se habían retirado con el estómago lleno de comida y la satisfacción de haber escuchado a otros cómicos renombrados. Sin embargo, expertos en eso de que “el show debe seguir”, los Howard hicieron su rutina para una sola persona: el otro hermano, Curley, que con ojos llorosos aplaudía a rabiar. Ese era el futuro pelado, que por entonces aún tenía una bella cabellera con la que seducía a las chicas que frecuentaban los vodeviles. Un ser sensible, que en la vida real era, paradójicamente, el protegido de Moe.
Curiosamente, la tragedia de la vida de Curley estuvo signada por su éxito. Cuando debió cortarse los rizos de su cabeza para sumarse al grupo, las chicas dejaron de mirarlo, su poder de seducción decayó a límites de pesadilla, se sintió el más feo de los mortales. “Los tres chiflados” se convirtieron en un boom y todos sus cortos se difundieron por las 156 estaciones televisivas de los Estados Unidos (vale aclarar que la productora Columbia los tenía atrapados en un contrato leonino que no les dejaba ni un centavo por las repeticiones). En ese estado de cosas, el pelado se hundió en sus melancolías.
Así pasaron los años de gloria, con Curley entregado al alcohol y al arbitrio de las más escandalosas depresiones. Sus compañeros poco pudieron hacer por él.
A inicios de 1946, su voz se escuchaba dos veces más áspera que lo usual, y tuvo una notoria dificultad para memorizar sus diálogos, aún los más sencillos. Los excesos del alcohol se comenzaban a notar. Había perdido peso de una forma considerable, y se notaban arrugas en su rostro habitualmente juvenil.
Finalmente, ocurrió el colapso. El 6 de mayo de 1946, mientras filmaban el corto número 97 Half-Wits Holiday, Curley sufrió un derrame cerebral masivo en el set.
El actor había terminado la mayoría del film, excepto por una escena de pelea con pasteles  (típico recurso del trío) que ocurría al final. Moe contó en su autobiografía que el director Jules White llamó a Curley pero éste no respondía, entonces Moe buscó a su hermano y lo encontró sentado con su cabeza caída sobre su hombro: estaba llorando profusamente pero era incapaz de hablar. Moe cuenta que supo instantáneamente que su hermano había sufrido un ataque cerebro vascular o ACV. De inmediato fue llevado al hospital en Woodland Hills, California.
La producción de la película concluyó improvisando el guión con Curley ausente, y ocultando la verdadera gravedad de la enfermedad al resto del elenco, hasta que se finalizó el rodaje.
En ausencia de Curley, Shemp volvió al trío en ese período, aparentemente en forma temporal hasta la completa recuperación de Curley, algo que lamentablemente nunca sucedió. Durante los últimos dos años de la carrera de éste, Shemp fue requerido ocasionalmente para las actuaciones en vivo, hasta que su cambio fue permanente.
Durante su convalecencia, Curley hizo una breve aparición (haciendo su rutina de ladrido de perro) en el tercer filme en que apareció Shemp, Hold That Lion! de Jules White. Esta fue la única película en la que aparecieron los tres hermanos Howard junto a Larry Fine. White admitió más tarde que este hecho fue algo espontáneo, durante una visita imprevista de Curley al estudio. Allí figuró con su cabellera, en su última aparición frente a una cámara.
Un segundo cameo previsto fue en "Malice in The Palace" – se imprimió un afiche para este film con un demacrado y enflaquecido Curley con bigote y vestido de chef, pero no apareció en el cortometraje (Larry realizó el personaje del chef).
Curiosamente, dicha escena fue escrita con la colaboración del propio Curley, y fue grabada poco antes de editarse el corto. Sin embargo, el irritable chef que interpretaría fue suprimido por razones desconocidas, muy probablemente, por el mal estado físico del comediante.
El cameo de Curley que apareció en "Hold That Lion!" fue reciclado en 1953 en "Booty and the Beast", un año después de su muerte. Fue la última escena reutilizada de él para un corto del trío. Aquí la pueden ver.

 Les dejo un curioso video en color para que disfruten un rato.
Este hombre maravilloso que equivocó el tiempo y que de haber surgido hoy en día habría sido tan solo un pelado más entre tanta moda calva, pudo ser también un multimillonario honrado, si tan solo le hubieran pagado aquello que su trabajo le rendiría a todos los demás. Casi setenta años de éxito y los autores jamás recibieron un solo centavo extra por repetición.
Tal vez eso fue lo que realmente los mató.
Arrevoire

Fuente: Wikipedia, Taringa y  A través del uniberto

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