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Francisco Fiorentino

Francisco Fiorentino

Cantor y bandoneonista.
(23 de setiembre de 1905 – 11 de setiembre de 1955)
Francisco Fiorentino fue sin duda el arquetipo del "cantor de la orquesta", concepto que describe sintéticamente la principal característica del tango de los años cuarenta, donde el cantor era un integrante de la formación al igual que los músicos.
Fiorentino y Troilo conformaron un afiatado engranaje, un acople perfecto donde la orquesta se lucía en una larga introducción para luego generar el marco adecuado y necesario para que el cantor se destacara.
No fue un virtuoso, su voz era pequeña y su dicción confusa, pero estas características técnicas no impidieron su impresionante éxito.

Por lejos y a mi criterio el más representativo de los cantores de la época.
La noche del 10 de septiembre de 1955 —diez días antes de cumplir 50 años— cantó en un baile a beneficio en la escuela Alfonso Bernalen del distrito Los Árboles de la localidad mendocina de Rivadavia, a 35 km al sudeste de Mendoza y 950 km al oeste de Buenos Aires. A la madrugada, junto con otros amigos músicos emprendió el viaje de regreso en automóvil, pero en vez de dirigirse hacia la ruta nacional 7, se dirigieron al oeste por un camino de ripio y a 30 minutos de distancia, volcaron al cruzar el puente del dique Tiburcio Benegas, sobre el río Tunuyán (de poca profundidad en esa época). La parte del vehículo en que viajaba el cantor quedó cubierta por el agua de una pequeña fosa cenagosa de muy poca profundidad, apenas unos centímetros. Fiore tuvo la mala suerte de perder el conocimiento por el golpe y quedar con el rostro semisumergido. Perdió la vida absurdamente ahogado.

Para degustar:
Barrio de tango
Tango
1942
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi
Gentileza del sitio http://www.todotango.com






Orquesta Aníbal Troilo
Francisco Fiorentino
14/12/1942 Buenos Aires
RCA-Victor 39812 84187

Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.
Un ladrido de perros a la luna.
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Barrio de tango, luna y misterio,
calles lejanas, ¡cómo estarán!
Viejos amigos que hoy ni recuerdo,
¡qué se habrán hecho, dónde estarán!
Barrio de tango, qué fue de aquella,
Juana, la rubia, que tanto amé.
¡Sabrá que sufro, pensando en ella,
desde la tarde que la dejé!
Barrio de tango, luna y misterio,
¡desde el recuerdo te vuelvo a ver!

Un coro de silbidos allá en la esquina.
El codillo llenando el almacén.
Y el dramón de la pálida vecina
que ya nunca salió a mirar el tren.
Así evoco tus noches, barrio 'e tango,
con las chatas entrando al corralón
y la luna chapaleando sobre el fango
y a lo lejos la voz del bandoneón.


Pura belleza !!
Arrevoire

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